Los tipos de huellas dactilares permiten organizar las impresiones según la forma general que siguen sus crestas papilares. En los materiales de dactiloscopía de la UNED se estudian principalmente los arcos, los lazos y los verticilos, además de diferentes subclasificaciones dentro de esos grupos. Reconocer el patrón general es un primer paso útil para ordenar una impresión, aunque no sustituye el examen detallado de sus características particulares.
Tipos de huellas dactilares: una clasificación general
Cuando se observa una huella, las crestas no siguen siempre la misma dirección. Algunas atraviesan el dibujo de un lado al otro, otras entran y regresan hacia el mismo lado y otras forman configuraciones más circulares o complejas. Estas diferencias dieron origen a sistemas de clasificación que facilitan el archivo y la búsqueda de impresiones.
Es importante no confundir clasificación con identificación. Dos huellas pueden pertenecer al mismo tipo general y no provenir de la misma persona. El patrón sirve para agrupar; la individualización exige examinar detalles más específicos, como bifurcaciones, terminaciones y otras características papilares.
Arcos
En los arcos, las crestas suelen entrar por un lado del dibujo y salir o tender a salir por el lado opuesto. El material de Rolando Mora Zúñiga diferencia el arco simple, donde las crestas fluyen de manera relativamente continua, y el arco tendido, que presenta una elevación más marcada en la zona central.
El arco se reconoce por una configuración relativamente sencilla en comparación con otros patrones. En algunos sistemas, la ausencia de ciertos puntos focales ayuda a distinguirlo de los lazos y verticilos. La observación siempre debe hacerse sobre una impresión suficientemente clara, porque una zona incompleta puede ocultar parte de la configuración.
Lazos
El lazo es un patrón en el que una o más crestas entran por un lado de la impresión, se recurvan y terminan o tienden a terminar por el mismo lado por el que ingresaron. El material de la UNED indica tres requisitos básicos para reconocer un lazo: una recurva suficiente, presencia de un delta y un conteo de al menos una cresta entre los puntos focales correspondientes.
Los lazos pueden clasificarse como ulnares o radiales según la dirección del flujo de las crestas con relación a la mano. Esta distinción es importante porque la orientación se interpreta considerando qué dedo y qué mano se están examinando. Por eso no basta con mirar una imagen aislada sin saber su orientación.
Verticilos
Los verticilos presentan configuraciones más complejas y, de manera general, muestran crestas que forman recorridos circulares, espirales o combinaciones semejantes. El material del Sistema Dactiloscópico de la UNED incluye diferentes tipos de verticilos, entre ellos el simple, el de doble lazo y el accidental.
El verticilo de doble lazo contiene dos formaciones separadas de lazos y dos deltas. El verticilo accidental puede combinar características de distintos patrones y es especialmente interesante porque puede presentar más de dos deltas. Estas subclasificaciones muestran que el estudio dactilar va mucho más allá de tres dibujos básicos.
Delta y núcleo como puntos de referencia
En la clasificación de varios patrones aparecen dos conceptos fundamentales: delta y núcleo. El delta es una zona de divergencia o encuentro de sistemas de crestas que funciona como punto de referencia. El núcleo se ubica en la parte central de determinados dibujos. En los lazos, por ejemplo, estos puntos permiten realizar un conteo de crestas y ayudan a describir técnicamente el patrón.
La ubicación correcta de esos puntos requiere seguir reglas de clasificación. No se selecciona cualquier bifurcación como delta ni cualquier cresta central como núcleo. Por eso el análisis dactiloscópico requiere aprendizaje y práctica, incluso antes de realizar un cotejo de características más pequeñas.
¿Por qué se clasifican las huellas?
Históricamente, los sistemas de clasificación permitieron organizar grandes archivos de tarjetas dactilares. Antes de la automatización, esta organización era indispensable para reducir la cantidad de registros que debía revisar una persona. Con la llegada de los sistemas AFIS, la clasificación y el análisis de características comenzaron a integrarse con herramientas informáticas.
Aunque hoy existen búsquedas automatizadas, comprender los tipos de huellas dactilares sigue siendo útil para estudiantes y especialistas porque permite interpretar la estructura general de una impresión. Además, facilita entender términos que aparecen constantemente en criminalística y en el estudio de la identificación papilar.
Patrón general y detalles particulares
Una forma sencilla de estudiar este tema es pensar en dos niveles. El primero es el patrón general: arco, lazo o verticilo. El segundo corresponde a las particularidades de las crestas dentro de ese patrón. Esas características pequeñas son las que aportan información más específica durante una comparación.
Por ello, una huella no debe describirse únicamente como “un lazo” o “un verticilo”. Esa clasificación orienta el análisis, pero el estudio completo requiere observar calidad, orientación, puntos focales y características papilares. La combinación de todos esos elementos es la que convierte a la dactiloscopía en una disciplina técnica de identificación.
Fuentes consultadas
- Mora Zúñiga, R. (2021). Sistema dactiloscópico. Capítulo 3. Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica.
- Mora Zúñiga, R. (s. f.). Dactiloscopía. Cátedra de Criminalística, Universidad Estatal a Distancia.
